domingo, 28 de septiembre de 2014

El discurso de los derechos humanos

Teoría de la Justicia y los Derechos Humanos

ACTIVIDAD V. EL DISCURSO DE LOS DERECHOS HUMANOS

En la actualidad, la figura de derechos humanos nos remite a ideas tan nobles como: luchas sociales históricas,  protección del Estado, igualdad entre individuos, justicia, bienestar; en fin, una serie de conceptos que nos hablan de virtud y armonía. No obstante lo fastuoso del discurso y la inmersión que han tenido en el inconsciente colectivo, la mayoría de la población mundial desconoce cuáles son, quién o qué los reconoce, de qué manera se protegen o porqué fueron creados.

Parece hasta ahora ser un tema que flota en el ambiente que si bien lo percibimos no es posible determinar bien a bien cuáles son sus alcances. Es un tema que se aborda comúnmente por especialistas, medios de comunicación, académicos y abogados quienes difieren en el tratamiento que se les ha de otorgar o bien desconocen con certeza cuantos o cuales son los derechos humanos.

Ante este panorama, resulta que sólo unos cuantos son conocedores de la verdad acerca de los derechos humanos, sólo unos cuantos son los que los determinan y delimitan, son unos cuantos los que los potencian y deciden si han sido violados o no y qué acciones emprender.

Resulta preocupante entonces que situaciones infamantes, inclusive de horizonte mundial, pasen ante nuestros ojos y de repente los derechos humanos resulten un bello poema del paisaje histórico puesto que sólo unos cuantos son quienes pueden o saben cómo optimizarlos.

Se nos explica de su importancia, pues algunos autores admiten que todo ser humano desde que nace está cubierto por derechos provenientes de su naturaleza, inclusive otros tantos autores admiten que desde antes de nacer, en el vientre materno, estamos provistos de éstos, sin embargo, observamos que sí atendemos al aspecto mundial y real nadie nace o está en el vientre materno con sus derechos humanos de manera inherente, de lo contrario, el derecho a la alimentación o a la educación estaría garantizado para todo individuo desde la infancia.

Se nos informa y advierte de su obediencia, pues se dice que todos debemos respetarlos, principalmente el Estado quien también es el que los garantiza, pero ¿qué sucede cuando un Estado ataca a otro Estado estrangulando sus derechos humanos? No obstante que esto cause a la mayoría de la población mundial seria indignación, esta mayoría sólo puede asumir un papel de mero espectador, lo cual denota que los derechos humanos valen solamente cuando algunas fuerzas hegemónicas gustan y mandan.

Se nos comunica de un catálogo de derechos humanos, y suena alentador, pues como sabemos, dicho catálogo se ha incrementado con el pasar de los años, y con esto,  ya no es posible admitir dentro de las conductas sociales cierto tipo de costumbres, tales como la esclavitud o la discriminación, no obstante que, por citar algunos ejemplos, en México las domésticas no cuenten con condiciones mínimas laborales (como seguro social u horario fijo por ejemplo), los migrantes en Estados Unidos de Norteamérica trabajen en condiciones de riesgo en el campo o en maquiladoras  (plaguicidas, horarios extenuantes y paga no proporcional), o bien grupos sociales (indígenas por ejemplo) sean vistos como bichos raros a quienes se observa, pero con quienes no se quiere convivir o ser como ellos.

Derivado del párrafo anterior, se deducen dos cosas: primero, existe un catálogo de derechos humanos gracias a documentos internacionales, reformas estructurales de los Estados (México, 2011) y foros de interés general, lo cual nos indica que lo queramos o no, deben estar reconocidos (fijos) por algún ente ya sea nacional e internacional, lo cual, resulta un paliativo, pues de todos modos se siguen transgrediendo, y lo peor, por parte de los Estados mismos y de manera descarada (quienes ponen las reglas son los primero en desacatarlas). Segundo, se logra con dicho catálogo uniformidad, es decir, podemos identificarlos, hacerlos visibles, concientizarlos, lo que provoca, al menos en la mayoría de la población, más respeto y obediencia, pero como lo dije, en la población.


Entonces, con estos puntos de reflexión resulta importante esclarecer si hay un bello discurso o una realidad detrás de los derechos humanos, es decir, resulta trascendental cuestionarnos bajo qué condiciones operan o para quien han sido útiles. La reflexión se queda en la mesa, no hay que hacer modas o discursos de ocasión para cuestiones que abaten a las sociedades del mundo, hay que bajar a la superficie, toparnos con la realidad y voltear el espejo a nuestro frente y preguntarse quién mueve los hilos de nuestros pasos.

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